Fueron los artífices de una de las empresas más hermosas que nuestro pais pudo ver y sentir en sus pueblos, aldeas y ciudades. Iban a sus escuelas llenos de una fe laica, y en muchos casos también religiosa, en la razón cívica, la que todos podrían ver y vivir.
La guerra civil acabó con ese tiempo, con la esperanza, vino el silencio. Adios a la razón cívica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario